Última actualización: 20 de octubre de 2026
Para competir con fintech, neobancos y grandes tecnológicas, los bancos tradicionales necesitan una estrategia digital bancaria que combine procesos ágiles, datos conectados, experiencia de cliente y capacidad de respuesta en tiempo real. La transformación digital es el medio para competir mejor, no el objetivo en sí mismo.
La competencia de las fintech y los bancos digitales obliga a la banca tradicional a replantear su estrategia: no basta con ofrecer más servicios online, sino que hay que combinar eficiencia, datos y una experiencia de cliente relevante.
Puntos destacados
- La ventaja competitiva exige modernizar procesos y reducir fricciones para el cliente.
- Los datos permiten personalizar servicios y tomar decisiones en el contexto adecuado.
- Las comunicaciones oportunas y en tiempo real refuerzan la experiencia bancaria.
- La competitividad no depende solo de la tecnología, sino de cómo se incorpora a la estrategia del banco.
El reto de competir en la era digital
El rápido auge de las fintech, las grandes empresas tecnológicas y los bancos digitales ha transformado radicalmente el sector financiero. Estos nuevos participantes han establecido un alto nivel de experiencia del cliente, ofreciendo servicios digitales fluidos y fáciles de usar que se adaptan a las necesidades individuales. Para los bancos tradicionales el reto no es solo competir con sus homólogos, sino seguir el ritmo de estos disruptores digitales.
Las expectativas de los consumidores han evolucionado significativamente, y muchos exigen ahora servicios rápidos, personalizados y accesibles. Según un informe de BAI, el 85% de la generación millennial consideraría la posibilidad de realizar operaciones bancarias con una institución financiera no tradicional, y el 79% ha abierto una cuenta online. Este cambio hacia servicios financieros digitales y siempre disponibles subraya la necesidad de que las instituciones tradicionales adapten sus estrategias.
Si los bancos no se modernizan, corren el riesgo de perder cuota de mercado frente a estos competidores más ágiles. Pero competir hoy no consiste únicamente en lanzar una app o digitalizar algunos procesos. El verdadero reto pasa por alcanzar un grado de madurez digital que permita a la entidad incorporar la tecnología en toda su operativa, ganar eficiencia, reducir fricciones y responder de forma más precisa a lo que espera el cliente.
Esa evolución exige que la digitalización deje de ser un proyecto aislado y pase a formar parte del funcionamiento del banco en todos sus niveles. Por eso, una estrategia digital en el sector financiero no se mide solo por la cantidad de servicios digitalizados, sino por su capacidad de diferenciar la propuesta del banco, simplificar su operativa y responder mejor a los clientes.
La nueva competencia: Entender a los actores financieros digitales
El sector financiero ha experimentado un aumento de la competencia por parte de los actores financieros digitales, incluidos las fintech, los neobancos y las grandes empresas tecnológicas como Apple, Google y Meta.
Estos nuevos participantes están ganando rápidamente cuota de mercado aprovechando la tecnología avanzada y un profundo enfoque en la experiencia del cliente para ofrecer soluciones financieras innovadoras y centradas en el usuario. Esta nueva clase de competencia está impulsando un cambio en la forma de ofrecer y consumir servicios financieros.
El auge de las fintech y los neobancos
Las empresas fintech y los neobancos han cimentado su éxito en la prestación de servicios digitales integrales. Plataformas como Chime, SoFi, Neo Financial o Revolut han surgido como líderes en el espacio de la banca digital, ofreciendo a los clientes una experiencia optimizada a través de aplicaciones móviles, pagos más rápidos y comisiones más bajas. A diferencia de los bancos tradicionales, las fintech y los neobancos no dependen de sucursales físicas, lo que les permite operar con menos gastos generales y centrarse por completo en ofrecer comodidad digital.
Además, muchos de estos actores nacen ya con una lógica plenamente data-driven. No arrastran sistemas heredados ni estructuras internas fragmentadas, por lo que pueden organizar mejor la información, conectar áreas con mayor agilidad y utilizar los datos desde el principio para personalizar servicios, automatizar decisiones y lanzar nuevos productos con más rapidez.
Las grandes tecnológicas entran en el espacio financiero
Grandes empresas tecnológicas como Apple, Google y Meta han entrado en el ámbito financiero, aprovechando sus enormes bases de usuarios y su experiencia tecnológica. Productos como Apple Pay, Google Pay y Meta Pay (antes Facebook Pay) han facilitado más que nunca a los consumidores la realización de pagos, transferencias de dinero e incluso la gestión de carteras digitales sin necesidad de entrar en un banco.
Estas empresas están aprovechando sus ecosistemas existentes para integrar los servicios financieros en las interacciones digitales cotidianas, lo que las convierte en poderosas competidoras de los bancos tradicionales.
En paralelo, el avance del open banking, el Banking as a Service y la banca integrada ha ampliado todavía más el terreno de juego. En este entorno, las big tech, las fintech y los agregadores de datos encuentran nuevas vías para participar en la cadena de valor financiera y reforzar su posición frente a la banca tradicional.
La amenaza para los bancos tradicionales
El auge de las fintechs y las big tech supone una amenaza significativa para los bancos tradicionales. Estas empresas digitales ofrecen un nivel de personalización y comodidad que muchas instituciones tradicionales tienen dificultades para igualar. Utilizan los datos de los clientes y la tecnología punta para crear experiencias a medida, facilitando a los consumidores la gestión de sus finanzas. Además, muchos clientes se sienten atraídos por la transparencia, las comisiones más bajas y los servicios más rápidos que ofrecen estos competidores.
Los bancos tradicionales deben hacer frente a estos retos adoptando sus propias estrategias «digital-first». Para competir, necesitan racionalizar sus servicios, utilizar comunicaciones en tiempo real y aprovechar los datos de los clientes para ofrecer experiencias más personalizadas y eficientes. La amenaza que suponen estos nuevos actores es real, pero también representa una oportunidad para que las instituciones tradicionales innoven y se modernicen.
A esto se suma una presión adicional: no basta con poner en marcha iniciativas digitales aisladas. Los bancos necesitan alcanzar un nivel de madurez que les permita operar como organizaciones digitales completas, con procesos conectados, decisiones más ágiles y una relación mucho más contextual con el cliente.
Todo gira en torno a la experiencia del cliente
En el centro de esta transformación digital está la experiencia del cliente (CX). Los clientes actuales están menos preocupados por las ventajas de la banca tradicional y más centrados en la facilidad, rapidez y personalización de sus interacciones financieras. Las experiencias de usuario fluidas, impulsadas por las tecnologías digitales, se han convertido en una prioridad para los consumidores. Esperan que cada interacción con su banco sea intuitiva, inmediata y adaptada a sus necesidades.
Los bancos que dan prioridad a la experiencia del cliente ofreciendo servicios personalizados en tiempo real y manteniendo una comunicación coherente en todos los canales pueden reforzar la fidelidad y la confianza de los clientes.
Por el contrario, las instituciones que no la sitúan en el centro corren el riesgo de quedarse atrás en la carrera por satisfacer las expectativas de los consumidores digitales.
Esta brecha entre lo que los bancos quieren ofrecer y lo que realmente consiguen sigue siendo clara. Aunque muchas entidades declaran que la centralidad del cliente es una prioridad, no todas logran traducir ese objetivo en resultados consistentes.
El 80% de los responsables de la toma de decisiones en banca comercial creen que la centralidad del cliente es una alta prioridad, sólo el 47% de los bancos están superando las expectativas de los clientes y sólo el 15% las superan de forma constante”- KPMG.
Parte de esa distancia tiene que ver con cómo se gestionan los datos, cómo se conectan los sistemas internos y hasta qué punto el banco es capaz de apoyarse en APIs, colaboraciones externas y capacidades de análisis para responder mejor a cada cliente.
A medida que el panorama sigue evolucionando, está claro que la experiencia del cliente no es sólo un componente del éxito, lo es todo. Las instituciones financieras que ofrezcan una experiencia de cliente superior no sólo competirán eficazmente, sino que prosperarán en este nuevo mundo digital.
Estrategias clave para competir en un mundo digital
La estrategia digital de un banco debe traducirse en ventajas que los clientes perciban y en mejoras operativas sostenibles. Para competir con las fintech y los neobancos, las entidades tradicionales necesitan modernizar sus servicios y procesos, aprovechar mejor los datos, personalizar la experiencia y utilizar las comunicaciones en tiempo real para responder a las necesidades de cada cliente en el momento oportuno.
Estas líneas de actuación son complementarias. La tecnología por sí sola no garantiza una ventaja competitiva, pero cuando se integra en la operativa del banco permite convertir los datos y eventos transaccionales en comunicaciones relevantes, personalizadas y oportunas, reforzando la relación con el cliente más allá de los canales digitales.
Cómo definir una estrategia digital bancaria competitiva
Una estrategia digital bancaria eficaz empieza por identificar dónde pierde competitividad la entidad frente a las fintech: procesos lentos, experiencias fragmentadas, baja utilización de los datos o comunicaciones que llegan tarde y no responden al contexto. El diagnóstico debe traducirse en prioridades concretas, no en una lista indiscriminada de tecnologías.
A partir de ahí, el banco puede combinar tres líneas de actuación: simplificar los servicios digitales que más fricción generan; conectar los datos de clientes y transacciones para tomar mejores decisiones; y activar comunicaciones en tiempo real que informen, protejan u ofrezcan una respuesta útil cuando se produce un evento relevante. Por ejemplo, detectar una operación inusual y comunicarla a tiempo aporta un valor distinto del de lanzar una campaña genérica, aunque ambas iniciativas utilicen información del cliente.
La ejecución también requiere indicadores claros. Además de medir la adopción de canales y la eficiencia de los procesos, conviene evaluar la oportunidad y utilidad de las comunicaciones: si llegan en el momento adecuado, responden a una necesidad real y respetan las preferencias del cliente. Así, la estrategia digital se conecta con resultados tangibles de servicio y experiencia, sin reducirse a modernizar una aplicación.
Transformación digital y racionalización de servicios
Para que los bancos sigan siendo competitivos, es esencial invertir en tecnologías avanzadas, como la banca móvil, la apertura de cuentas online y los servicios de préstamo digitales. Los clientes exigen cada vez más comodidad y rapidez a la hora de acceder a los servicios financieros, y cualquier fricción en el proceso puede provocar insatisfacción.
Según The Financial Brand, simplificar los procesos con tecnología garantiza que las entidades financieras puedan ofrecer experiencias más rápidas y fluidas a los clientes, desde la apertura de cuentas hasta la solicitud de préstamos.
Actualizar los sistemas back-end y digitalizar las operaciones permite a los bancos tradicionales reducir los tiempos de espera, mejorar la satisfacción del cliente y seguir siendo competitivos en un panorama en el que las fintech y los neobanks avanzan gracias a su experiencia superior para el cliente. Estas mejoras hacen que los procesos sean más rápidos y eficientes, lo que permite a los bancos satisfacer las demandas actuales de los consumidores digitales.
La modernización es una condición para competir, pero su valor se concreta cuando reduce fricciones y mejora el servicio. Para profundizar en las etapas de este proceso, puede consultarse esta hoja de ruta de transformación digital bancaria.
De banco tradicional a banco data‑driven
Para competir de verdad en la era digital no basta con digitalizar procesos aislados: los bancos deben evolucionar hacia un modelo data‑driven en el que los datos de los clientes se conviertan en el eje de todas las decisiones. Un banco data‑driven es capaz de extraer el máximo valor de la información que genera cada interacción para anticiparse a las necesidades financieras del cliente y ofrecerle productos y servicios personalizados, relevantes y oportunos. Este enfoque va más allá del marketing; afecta al diseño de productos, la gestión del riesgo, las alianzas y la propia estrategia de negocio.
El reto para muchas entidades es que sus datos siguen fragmentados en silos departamentales, lo que impide tener una visión unificada del cliente y limita la capacidad de actuar en tiempo real.
Esta transformación se apoya en arquitecturas abiertas, donde las APIs y los modelos de banca abierta permiten conectar sistemas internos con ecosistemas externos. Conceptos como el open banking, la banca como servicio (BaaS) y la banca integrada se basan precisamente en la capacidad de compartir datos de forma controlada para habilitar nuevos casos de uso. Para Marc Alcón, CTO de Latinia, la industria debe avanzar hacia “un modelo de banca más interconectado y con una mayor integración de suscripción de terceros con ecosistemas de Open Banking en Fintech, para dotar al sector de una mayor interoperabilidad y generar así más oportunidades de negocio para el sector”.
Convertirse en un banco data‑driven también implica un cambio cultural: los datos pasan de ser un recurso infrautilizado a convertirse en un activo estratégico gestionado de forma prioritaria.
“Si un banco desea estar a la vanguardia y avanzar a sus competidores, debe integrar la gestión de los datos de una manera prioritaria. Los bancos data driven serán capaces de tomar mejores decisiones estratégicas y afrontar con éxito el proceso de transformación que el sector está experimentando a través de sólidas sinergias y alianzas” –Marc Alcón, CTO de Latinia.
Personalización e información basada en datos
Utilizar los datos de los clientes para ofrecer servicios financieros personalizados ya no es opcional, sino fundamental. Las instituciones financieras que entienden el comportamiento del cliente y adaptan sus productos en consecuencia verán un mayor compromiso y lealtad. Según McKinsey, la información basada en datos ayuda a los bancos a identificar las necesidades y preferencias de los clientes, lo que permite realizar recomendaciones específicas, como planes de ahorro personalizados u ofertas de crédito.
El poder de la personalización reside en ofrecer el producto o servicio adecuado en el momento oportuno. Por ejemplo, el análisis de los patrones de transacciones puede permitir a un banco ofrecer productos de préstamo u oportunidades de inversión relevantes en función del historial financiero del cliente. La personalización no sólo mejora la satisfacción del cliente, sino que también abre oportunidades para la venta cruzada y el upselling.
Comunicación en tiempo real y participación del cliente
En el vertiginoso entorno actual, los clientes esperan una comunicación en tiempo real por parte de sus entidades financieras. Ya se trate de una alerta de transacción importante, una advertencia de fraude o una oferta de préstamo personalizada, las notificaciones oportunas mejoran la experiencia del cliente. Los motores de decisión en tiempo real permiten a los bancos responder inmediatamente a las acciones de los clientes, lo que permite a las entidades financieras ofrecer soluciones pertinentes en el momento.
- Por ejemplo, cuando un cliente realiza una compra importante, un banco puede ofrecerle opciones de pago a plazos de inmediato. Del mismo modo, las alertas de detección de fraude en tiempo real pueden ayudar a mitigar los riesgos y proteger a los clientes de transacciones no autorizadas.
Estos mensajes en tiempo real pueden aumentar la confianza de los clientes y reforzar las relaciones al demostrar que el banco responde con información y apoyo útiles. La clave es la relevancia de las comunicaciones bancarias: no basta con comunicar rápido, también importa que el mensaje responda al contexto y a las preferencias del cliente.
Madurez digital: en qué punto está tu banco
La madurez digital se ha convertido en una referencia útil para entender hasta qué punto una entidad bancaria está preparada para competir en un entorno cada vez más exigente. No se limita a la adopción de herramientas digitales. Implica la capacidad de incorporar la tecnología de forma coherente en todos los procesos, mejorar la eficiencia operativa, conectar datos, reforzar la seguridad y ofrecer experiencias más personalizadas.
En el sector bancario, esta madurez no es homogénea. Algunas entidades ya trabajan con análisis predictivo, inteligencia artificial y automatización avanzada, mientras que otras continúan centradas en digitalizar procesos básicos o en unificar sistemas heredados.
Un estudio Retail Digital Sales & Service Maturity Model, realizado sobre 215 entidades financieras de Estados Unidos y recogido por The Financial Brand en 2024, identifica cuatro niveles de madurez digital:
• Exploradores (14%): bancos pequeños que están empezando su digitalización y dependen en gran medida de terceros.
• Innovadores (39%): entidades con presencia digital básica, centradas en mejorar la experiencia de usuario.
• Orientados hacia la digitalización (38%): bancos con una estrategia digital más sólida y con uso de tecnologías avanzadas para optimizar procesos.
• Orientados a los datos (Data-first) (9%): los más avanzados, con una incorporación profunda de capacidades digitales en toda la organización y una clara prioridad por las decisiones basadas en datos.
Avanzar hacia ese último estadio requiere mucho más que invertir en canales digitales. Exige romper silos, activar el valor del dato, mejorar la capacidad de respuesta en tiempo real y conectar la estrategia digital con toda la operativa del banco. En otras palabras, avanzar en madurez digital significa acercarse a un modelo de banco data-driven y preparado para competir de verdad.
Cómo aprovechar la tecnología en tiempo real para obtener ventajas competitivas
En la última década, la tecnología en tiempo real se ha convertido en una herramienta fundamental para que los bancos y las cooperativas de crédito mejoren la relación con los clientes y se mantengan por delante de sus competidores. La capacidad de responder instantáneamente al comportamiento de los clientes utilizando análisis en tiempo real y motores de decisión permite a las instituciones financieras ofrecer experiencias altamente personalizadas, satisfaciendo las necesidades de los clientes a medida que surgen.
El papel de la analítica en tiempo real y los motores de decisión
El análisis de clientes en tiempo real permite a los bancos analizar los datos de los clientes a medida que se generan, en lugar de basarse en información histórica. Esta capacidad da a las instituciones financieras el poder de responder inmediatamente a los comportamientos de los clientes, ofreciendo soluciones oportunas como alertas de fraude, ofertas de préstamos o notificaciones de cuentas. Los motores de decisión en tiempo real mejoran esto procesando los datos y haciendo recomendaciones o acciones instantáneas basadas en reglas predefinidas o modelos de aprendizaje automático.
- Por ejemplo, un motor de decisión en tiempo real puede detectar cuándo un cliente se acerca a su límite de crédito y ofrecerle un aumento inmediato de la línea de crédito o sugerirle un producto financiero alternativo. Estas interacciones oportunas crean una experiencia personalizada que hace que el cliente se sienta comprendido y valorado.
Ejemplos de tecnología en tiempo real en acción
He aquí algunas formas en que los bancos pueden aplicar la tecnología en tiempo real para impulsar el compromiso y la satisfacción del cliente:
- Ofertas de préstamos personalizadas: Si un cliente realiza una compra importante o deposita una cantidad significativa de dinero, el banco puede ofrecerle inmediatamente un préstamo o un producto de ahorro a medida. Los análisis en tiempo real evalúan la situación financiera del cliente, mientras que los motores de decisión ofrecen ofertas pertinentes cuando más importan.
- Alertas de detección de fraudes: La tecnología en tiempo real puede detectar al instante actividades sospechosas, como una transacción inusualmente grande o una transacción realizada desde un lugar extranjero. El banco puede enviar inmediatamente una alerta de fraude al cliente, dándole la oportunidad de confirmar o bloquear la transacción, lo que no sólo previene el fraude, sino que también genera confianza en la institución.
- Compromiso del cliente con recompensas de fidelidad: Los bancos pueden utilizar motores de decisión en tiempo real para notificar a los clientes los puntos de fidelidad obtenidos inmediatamente después de una compra que cumpla los requisitos. Esto mantiene al cliente comprometido con el programa de recompensas del banco y fomenta el uso continuado de los servicios del banco.
- Venta cruzada basada en comportamiento: el análisis de datos transaccionales permite detectar oportunidades comerciales con más precisión, recomendando productos complementarios que encajan con las necesidades financieras del cliente.
- Monitorización continua de riesgos: al analizar de forma constante el comportamiento transaccional, los bancos pueden identificar señales tempranas de riesgo y responder con rapidez, reforzando tanto la seguridad como la confianza del cliente.
Combinar tecnologías para mejorar la experiencia fuera de las plataformas
El desafío para los bancos ya no consiste solo en mejorar la experiencia dentro de sus aplicaciones o plataformas digitales. También pasa por mantener una relación útil con el cliente cuando este no está usando activamente la app bancaria, pero sí está tomando decisiones financieras importantes.
Ahí es donde cobra sentido combinar distintas tecnologías.
- Por ejemplo, tras una compra relevante, el análisis de datos transaccionales puede detectar el movimiento, un motor de decisión puede evaluar el contexto financiero del cliente y el banco puede enviar de forma inmediata una propuesta de financiación o un plan de pago ajustado a su situación. Todo ello sin que el cliente tenga que entrar en la app para buscar esa solución.
Este tipo de interacciones fuera de la plataforma permite que el banco siga presente en la vida financiera del cliente con propuestas útiles, oportunas y contextualizadas. Cuando los datos transaccionales, los motores de decisión y las comunicaciones en tiempo real trabajan de forma coordinada, la experiencia deja de depender de un canal concreto y pasa a estar mucho más conectada con el momento real del cliente.
Beneficios de las Soluciones de Latinia para Bancos
Latinia desarrolla software especializado en decisiones y comunicaciones bancarias en tiempo real. Sus productos permiten aprovechar eventos y datos transaccionales para activar comunicaciones oportunas, aplicar las reglas del banco y atender las preferencias de sus clientes. Estas capacidades pueden contribuir a una experiencia más relevante y a una operativa más eficiente.
Motor de decisión en tiempo real para respuestas instantáneas
La familia RTD de Latinia permite tomar decisiones a partir de eventos bancarios en tiempo real. Dentro de ella, el motor de decisión en tiempo real (RTD Universal) ayuda al banco a determinar qué notificaciones generales debe activar y bajo qué condiciones, incluidas comunicaciones transaccionales, operativas, de seguridad y de cumplimiento.
Para las iniciativas de negocio, RTD NBA/O (Next Best Action / Next Best Offer) identifica, a partir de la actividad transaccional y el contexto del cliente, el momento adecuado para presentar una propuesta comercial, de servicio o de fidelización. Su finalidad es distinta de la de RTD Universal: no es el motor que gobierna todas las notificaciones bancarias. La guía de Next Best Action en banca profundiza en este tipo de iniciativas.
Por su parte, RTD Suscripción permite configurar las alertas y preferencias disponibles para el cliente, sin impedir que el banco curse las comunicaciones obligatorias. La combinación de estas funciones ayuda a diferenciar las decisiones generales de notificación, las oportunidades de negocio y la gestión de preferencias.
ROI probado y rápida amortización
El estudio Total Economic Impact™ (TEI) de Forrester publicado por Latinia recoge un 162% de ROI y un periodo de amortización inferior a seis meses en el escenario analizado. Estos resultados ilustran el posible impacto económico de la tecnología evaluada, pero no deben interpretarse como un retorno garantizado para cualquier entidad o configuración.
Hiperespecialización en Servicios Financieros
Latinia se enfoca exclusivamente en la industria financiera, asegurando que sus productos satisfagan las necesidades específicas de bancos. Esta hiperespecialización permite a Latinia ofrecer herramientas diseñadas para manejar las complejidades de los servicios financieros, proporcionando comunicaciones más precisas y relevantes con los clientes.
20 años de experiencia en el sector
Con más de dos décadas de experiencia, Latinia entiende profundamente los retos a los que se enfrentan los bancos tradicionales cuando compiten con los actores digitales. La experiencia de Latinia, combinada con su tecnología, ayuda a los bancos a optimizar las experiencias de los clientes a través de estrategias de comunicación personalizadas y en tiempo real que impulsan el compromiso y la retención.
Conclusión
En un mundo digital, los bancos deben adaptarse para satisfacer las expectativas en constante evolución de sus clientes. Competir ya no depende solo de tener presencia digital, sino de ser capaces de operar con mayor agilidad, usar mejor los datos, personalizar la relación con el cliente y responder en tiempo real cuando el contexto lo requiere.
En ese camino, el software de Latinia permite a las entidades tomar decisiones sobre comunicaciones en tiempo real, gestionar preferencias y activar iniciativas de negocio cuando el contexto lo justifica. Una estrategia digital capaz de conectar procesos, datos y comunicaciones relevantes puede ayudar a los bancos a competir sin renunciar a la confianza de sus clientes.
¿Listo para transformar el compromiso de tu banco con el cliente? Ponte en contacto con nosotros hoy mismo para saber cómo Latinia puede ayudarte a mantenerte a la vanguardia en la era digital.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo pueden competir los bancos tradicionales con las fintech?
Los bancos tradicionales pueden competir con las fintech combinando sus fortalezas (confianza, conocimiento del cliente y capacidad operativa) con servicios digitales ágiles. Para ello necesitan simplificar procesos, aprovechar los datos y mejorar la experiencia. Un elemento diferencial es responder a eventos relevantes mediante comunicaciones oportunas, no limitarse a trasladar los servicios existentes a una app.
¿Qué debe incluir una estrategia digital para el sector financiero?
Una estrategia digital para el sector financiero debe partir de las necesidades del cliente y de los obstáculos operativos del banco. Entre sus componentes están la modernización de procesos, la conexión de datos y sistemas, la personalización y la capacidad de tomar decisiones en tiempo real. También necesita prioridades e indicadores que permitan evaluar si esas inversiones mejoran el servicio y la competitividad.
¿Qué papel tienen las comunicaciones en tiempo real en la estrategia digital bancaria?
Las comunicaciones en tiempo real permiten actuar cuando se produce un evento significativo, como una operación que requiere confirmación o una necesidad de servicio. Su valor depende de seleccionar la información adecuada, respetar el contexto y evitar mensajes innecesarios. Por eso complementan la digitalización de canales: ayudan al banco a mantener una relación útil con el cliente incluso fuera de su aplicación.

